Etiquetado Precautorio de alérgenos (EPA)

Guía elaborada por la FIAB en colaboración de AEPNAA (www.aepnaa.org)

Los alérgenos son constituyentes comunes de productos de consumo con propiedades funcionales y/o nutricionales valiosas. La alergia alimentaria se refiere a una respuesta inmune inapropiada a un constituyente de los alimentos (casi siempre una proteína), que hace que el alimento provoque una reacción alérgica cuando se consume de nuevo. La naturaleza y el tipo de reacciones, así como el número de personas con alergias a los alimentos alérgenos lo convierte en un importante problema de seguridad alimentaria.

Las personas con alergias varían en un rango muy amplio si consideramos la dosis mínima que provocará una reacción; con los datos disponibles de los alimentos controlados apuntan a un rango de variabilidad de un millón (de microgramos a gramos). Las manifestaciones de las reacciones alérgicas también varían considerablemente, desde los apenas perceptibles para la persona afectada y que no son evidentes para un observador externo (reacciones subjetivas) a reacciones objetivas con distintos grados de gravedad que van hasta la anafilaxia potencialmente mortal cuando implica el compromiso de los sistemas cardiovascular y respiratorio. Estas observaciones ponen de relieve los desafíos a la hora de definir los criterios de referencia, como son los límites utilizados como base para el uso transparente y coherente del etiquetado precautorio de alérgenos (en adelante EPA) EPA.

Los alérgenos se han regulado en la UE desde 2005, pero la realidad es que en la producción de alimentos no puede evitarse la presencia no intencionada de alérgenos, lo que puede suponer un riesgo para las personas susceptibles. El EPA se ha desarrollado como una herramienta esencial tanto para comunicar como para gestionar este riesgo.

Las últimas evidencia indican que el EPA está perdiendo cada vez más credibilidad, incluso para aquellas personas a las que está destinado principalmente, es decir, los consumidores alérgicos. Esta situación provoca que disminuya la efectividad de una herramienta de gestión de riesgos valiosa y necesaria pudiendo generar a los consumidores alérgicos un riesgo. Esta pérdida de credibilidad del EPA se puede atribuir a varios factores, pero entre los más importantes está la ausencia de parámetros de referencia cuantitativos generalmente acordados para su aplicación y la consiguiente ausencia de normas armonizadas entre los Estados Miembros y en toda la industria, lo que conlleva a la falta de transparencia y a la confusión entre los consumidores alérgicos. Actualmente el EPA no está regulado formalmente en la UE, aunque podría decirse que los principios generales de la legislación de seguridad alimentaria se aplican al mismo. Sin embargo, el artículo 36 del Reglamento (UE) nº 1169/2011 (en adelante, el “Reglamento IAC”) establece un marco que se puede utilizar para poner en práctica un enfoque global, coherente y basado en la ciencia.

El EPA debe ser claro: una única declaración con un único significado, fácil de traducir a los distintos idiomas de la UE, es decir, “puede contener [alérgeno]”. El EPA no debe inducir a error: sólo se debe aplicar cuando exista un riesgo definido, apreciable y que ha sido identificado a través de una evaluación cuantitativa del riesgo.

El etiquetado precautorio de alérgenos no es una estrategia adecuada para gestionar la falta del Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico (APPCC) durante la fabricación, o la falta de adherencia a las generalmente reconocidas Buenas Prácticas de Fabricación (BPF).

1. Redacción: Que sea clara: una única declaración con un único significado, fácil de traducir a los distintos idiomas de la UE, es decir, “puede contener [alérgeno]”.

2. Localización: Cuando sea posible, la declaración del EPA se debe situar en las proximidades de la lista de ingredientes seguida de una lista de los productos o sustancias para las cuales existe un riesgo apreciable de contaminación cruzada basada en una evaluación cuantitativa del riesgo.

3. Otros aspectos de legibilidad:

3.1 Principios generales: La información sobre el etiquetado precautorio de alérgenos debe ser fácilmente visible, claramente legible y, en su caso, indeleble.

3.2 Tamaño de la letra: Las normas que se aplican a la información alimentaria obligatoria en relación con el tamaño mínimo de letra también se deberían seguir para las declaraciones del EPA.

3.3 Destacado: Los operadores pueden elegir voluntariamente destacar las sustancias o productos que causen alergias o intolerancias para resaltar que existe el riesgo de que éstos están presentes en los alimentos (p. ej., “puede contener: leche”).

Situación actual en la UE (y futura) - ¿Por qué no está funcionando el EPA?

  • La proliferación del EPA en ciertas categorías de productos
  • La confusión en la terminología dando la impresión de una jerarquía de riesgos, sin apoyo de evidencia experimental
  • La falta de transparencia en su aplicación; Las creencias erróneas relativas al marco en el que se utiliza (por ejemplo, que es obligatorio)
  • Un uso inadecuado, por ejemplo, en los productos en los que es inesperado
  • La falta de normas acordadas para su aplicación

Espero y deseo que con esta "Guía" se empiece a etiquetar correctamente a los productos y se eviten así las situaciones de etiquetar un "alérgeno" por si acaso... o por el contrario, que no se declare al alérgeno cuando sí está presente.

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